¿Cuáles son los signos de alerta?
Además del dolor localizado, el paciente puede experimentar náuseas, pérdida de apetito y fiebre leve. Es fundamental diferenciar estos síntomas de otras patologías como la diverticulitis o procesos inflamatorios vesiculares como la colelitiasis y la colecistitis, que también generan malestar agudo.
