¿Cómo se relacionan con los procesos infecciosos?
La mayoría de las trayectorias fistulosas inician tras la formación de abscesos profundos. Si una infección como la apendicitis, la diverticulitis o una peritonitis no se resuelve con un drenaje quirúrgico impecable, el cuerpo puede crear canales de salida anómalos. En casos de trauma abdominal, la integridad de los tejidos se ve comprometida, favoreciendo la aparición de estas conexiones que requieren una revisión minuciosa.
